Pues sí, aunque nos dediquemos al antiguo negocio de vender e instalar todos los suelos que nos deja el mercado, estamos a la última en formación: creemos en el coaching como herramienta para mejorar (si cabe) la cohesión de nuestro equipo. Y así nos hemos pasado las dos últimas tardes de viernes, construyendo torres altísimas con espaguetis, dándonos abrazos, regalándonos sonrisas y piropos, jugando al teléfono escacharrado y a la gallinita ciega,…. Pero sacando siempre las moralejas pertinentes, a saber, que hay que ser más estratégicos y menos naturales, que no hay que ser siempre un ancla pero que mucha vela y poco ancla tampoco ¿? .. ¡un lío!